Teorías conspirativas, informes de falsos atentados para sembrar conflictos confesionales, ataques personales y difamaciones pululan en Irak, donde el gobierno lucha para frenar su propagación.

“Irak se convirtió en un campo de batalla virtual entre Irán y Occidente donde todo vale”, dijo a la AFP Aws al-Saadi, uno de los fundadores de Tech 4 Peace, una ONG iraquí especializada en rastrear noticias falsas.

La desinformación sobre temas políticos, sociales, económicos y de seguridad abunda en las redes del país, agregó.

“Existen cientos de páginas que propagan información falsa en Facebook y Twitter”, comentó a la AFP.

Citó un incidente ocurrido en enero, en medio de un relajamiento en las tensas relaciones entre Arabia Saudita e Irak con la apertura de un cruce fronterizo entre los países.

Grupos radicales leales a Irán, rival regional de Arabia Saudita y con influencia en Irak, lanzaron una campaña en redes sociales para acusar a un saudita de ser el autor de un doble ataque suicida en Bagdad que dejó 32 muertos.

Su fotografía fue publicada en Twitter y Faceebook y ampliamente compartida. Luego se supo que en realidad se había hecho estallar en un ataque suicida en Arabia Saudita en 2015.

– Equipo de monitoreo –

En Irak, un país que ha vivido casi dos décadas de conflictos y crisis, la preocupación por el impacto de la desinformación llevó a las autoridades a crear un “servicio de vigilancia” para rastrar las informaciones.

Personal del ministerio del Interior pasa horas en una oficina llena de computadoras y pantallas monitoreando noticias en televisión e internet.

“Cuando una información parece sospechosa, activan la alarma” y se abre una investigación para confirmar o desmentir la noticia, explicó el general Nebras Mohamed, director del departamento de desinformación, que incluye el servicio de vigilancia.

Unos 25 millones de iraquíes usan las redes sociales según cifras de DataReportal, pero solo 34.000 siguen la página de Facebook del servicio de vigilancia, donde se exponen las noticias falsas.

Saadi indicó que Facebook es “el principal vehículo de noticias falsas en Irak, y que casi a diario hay una nueva historia falsa marcando tendencia.

Muchas de ellas resultan ser inofensivas, como ocurrió recientemente con un posteo ampliamente difundido sobre un joven de Mosul que se habría casado con cuatro mujeres en un día, pero que Tech 4 Peace reveló que era el anuncio de un salón de belleza.

Pero otros casos son graves, como usar un incendio en un hospital de covid-19 en Bagdad a fines de abril, que mató a 82 personas, para obtener seguidores al postear reportes falsos de incendios en otros centros de salud.

– Provocar división –

A veces la desinformación es de tipo político y busca despertar las tensiones sectarias del país.

“Hay campañas organizadas en miles de páginas, principalmente en Twitter, con objetivos políticos”, y son dirigidas tanto por facciones pro iraníes como por sus adversarios, indicó Saadi. “Se gastan millones de dólares en esto”, agregó.

A finales de agosto de 2020 se propagó un rumor en las redes sobre un hombre en la ciudad de Tikrit, de mayoría sunita, que había sido detenido con un vehículo cargado de explosivos en el sur chiita.

Otra versión del hecho señaló que el hombre era miembro de la poderosa coalición paramilitar Hashed al-Shaabi, conformada por grupos pro iraníes.

Ambas historias eran falsas, pero incendiaron la retórica sectaria en el país.

En medio del mar de desinformaciones, las autoridades han alertado sobre su impacto al acercarse las elecciones de octubre, sobre las cuales circulan abundantes rumores en las redes.

Mohamed dijo que el equipo contra las noticias falsas intensificó sus campañas para que el público esté enterado de las consecuencias legales de la diseminación de desinformación.

Muchos jóvenes iraquíes, como el estudiante de 24 años Abdulá, se hacen cargo de verificar por su cuenta la fuente de las informaciones.

“No confío a primera vista en las noticias que leo, necesito ver la fuente, si es del gobierno o de otro lado”, dijo a AFP en un café de Bagdad.

Las leyes iraquíes que criminalizan la difusión de noticias falsas no han sido actualizadas desde 1969.

El Parlamento tiene bajo estudio una nueva ley de crímenes cibernéticos, pero ya enfrenta críticas de grupos humanitarios, incluido Human Rights Watch, que advirtió que podría “ser usada para reprimir la libertad de expresión”.

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