Hay algo religioso en el debate político por estos días –aunque quizá siempre lo hubo. La búsqueda de la perfección y los adalides de lo “correcto” y lo “verdadero” han florecido, como en otras épocas florecieron también los promotores de ideologías excluyentes. Se cambian nombres, para no herir susceptibilidades y se eliminan términos por “inadecuados”. Y en este proceso, la política modifica su…

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