Con mucho dolor y rabia despertó al comunidad de Guayaquil en Ecuador, luego de enterarse este sábado del asesinato del atleta Alex Quiñónez, asesinado la noche del viernes por desconocidos que le dispararon junto a un amigo, cerca de su domicilio.

Considerado como uno de los atletas más rápidos del mundo, logrando un histórico séptimo lugar en los Juegos Olímpicos de Londres 2016, en la prueba de 200 metros planos, el asesinato de Quiñónez traspasó los límites de la tolerancia ciudadana, mientras las autoridades luchan una batalla para terminar la violencia desatada en el país.

“Sentimos mucho la dolorosa pérdida de Alex Quiñónez, padre, hijo, un gran velocista que marcó el deporte. Nuestras más sinceras condolencias a sus seres queridos. Que en paz descanse. Quienes arrebatan la vida de los ecuatorianos no quedarán impunes. Actuaremos con contundencia”, escribió en su cuenta de Twitter el presidente ecuatoriano, Guillermo Lasso.

El asesinato de Quiñónez se produjo en medio de un estado de excepción decretado recientemente por Lasso para combatir la inseguridad que se vive en el país, con labores conjuntas entre la Policía y las Fuerzas Armadas.

“La sorpresiva partida del medallista de bronce del último Mundial de Atletismo en Doha 2019 deja un profundo dolor, pero su legado como el más grande velocista de nuestra historia permanecerá siempre en nuestros corazones”, resaltó el Comité Olímpico Ecuatoriano (COE).

El club español FC Barcelona lamentó el deceso, por tenerlo hace unos años entre sus filas.

Por Ignacio Soto Bascuñán