Desde la semana pasada, José Antonio Kast (Santiago, 1966) encabeza las encuestas para las elecciones presidenciales de Chile del próximo 21 de noviembre. Calificado como de extrema derecha por sus rivales, Kast ha conseguido con su estilo moderado y bien argumentado, vencer en los principales debates electorales y convertirse en el favorito.

¿Es usted el Bolsonaro de Chile?

No. Soy José Antonio Kast de Chile. A Bolsonaro lo conozco y valoro sus propuestas como el combate frontal al narcotráfico y la delincuencia; la recuperación económica de su país y sus compromisos contra la corrupción. Pero nunca he sido partidario de tener a las personas como referentes, sino las buenas políticas públicas. De la misma manera, puedo compartir algunas políticas de Merkel, de Arden, de Orban o de Bolsonaro, pero de Castro o de Maduro no, porque no hay ninguna de sus políticas que haya funcionado.

¿Es posible que la política chilena se haya ido tan a la izquierda que todo lo que sea discordante sea considerado de extrema derecha?

La política chilena, producto del modelo con éxito que tuvimos, se volvió populista. Y bajo ese embrujo cayeron por igual, los de izquierda o de derecha. Yo no me considero extremista y esas caricaturas van quedando atrás. Lo extremo en Chile es tolerar la violencia, dar espacio al narcotráfico o proponer abrir las fronteras de par en par a la inmigración ilegal. Hoy esos extremos están representados en la izquierda.

| «Lo extremo en Chile es tolerar la violencia, dar espacio al narcotráfico o proponer abrir las fronteras de par en par a la inmigración ilegal»

¿Cuáles son los puntos fuertes de su campaña?

Chile debe recuperar el camino de éxito que lo llevará a progresar en paz. Hoy se ha perdido el Estado de Derecho, el respeto a la autoridad, la vocación por el crecimiento económico y la generación de empleo, y la lucha contra la pobreza. Nuestros ejes son esos: reinstaurar el Estado de Derecho, combatiendo el terrorismo, el narcotráfico y la delincuencia; reactivar nuestra economía para crecer con fuerza, bajando los impuestos y atrayendo la inversión; luchar frontalmente contra la pobreza y la indigencia, erradicando los campamentos y construyendo viviendas para los chilenos más pobres.

Usted no es ‘piñerista’, ha sido crítico del presidente: ¿Está recibiendo el apoyo de la derecha descontenta con el actual presidente?

No soy crítico del presidente, soy crítico de su gobierno y de las malas políticas que ha llevado adelante. Lo más importante de un gobernante es decir la verdad y cumplir sus promesas. Lamentablemente, el presidente Piñera le falló a quienes lo elegimos y rompió cada una de sus promesas. Creo que muchos chilenos valoran nuestra coherencia y consistencia en el tiempo, que contrasta con la falta de fidelidad de este gobierno en muchas materias

Si vence en la segunda vuelta y es presidente, ¿cómo se las va a arreglar con un Congreso que no tendrá una mayoría de derechas?

Fui parlamentario y defiendo el rol del Congreso, pero el de un Parlamento que colabora y se pone a disposición del país, no uno que se posiciona para obstruir y destruirlo todo. Nosotros vamos a trabajar con el Congreso, pero, sobre todo, vamos a ejercer nuestras atribuciones y potestades desde el Ejecutivo. Le pongo un ejemplo: Chile tiene 24 ministerios y no necesitamos una ley para gobernar con austeridad. Vamos a reducirlo a la mitad y con ello, eliminar cientos de asesores políticos. Si queremos bajar impuestos y el Congreso no nos lo permite, recorreremos cada rincón de Chile para convencer a la ciudadanía de la importancia de nuestras reformas.

¿Y la Convención Constitucional?

Llevan tres meses y no han escrito un solo artículo de la Constitución. Sinceramente, me encantaría tener más esperanza y creer que podrán llegar a acuerdo y escribir una buena Constitución, pero creo que esa convención le hará daño a Chile y que muchos de sus miembros no quieren que nuestra patria progrese.

¿Cree usted, como piensan muchos, que Piñera entregó la Constitución de 1980 sin garantías?

Más que la Constitución, entregó el país. El presidente Piñera, en la práctica, dejó de gobernar hace dos años.

¿Por qué cree que lo hizo?

No supo leer el país que le tocó gobernar. El denominado estallido social es una articulación de la izquierda y del vandalismo, que se usó para fines políticos. Creo que el presidente o sus asesores tuvieron miedo de hacer cumplir la ley y cuando entregaron el país, renunciaron a gobernar.

| «El denominado estallido social es una articulación de la izquierda y del vandalismo, que se usó para fines políticos»

Si llega a presidente, ¿expulsará a los inmigrantes irregulares de Chile?

Si llego a ser presidente, lo que voy a hacer es cumplir y hacer cumplir la ley. Tenemos una propuesta integral, segura y humanitaria, que se hace cargo de la crisis pero que envía una señal clara y precisa: no más ilegalidad, fraude ni tráfico de personas.

¿Comparte la idea de que los pueblos originarios necesitan un nuevo marco institucional en Chile?

Para mí, la dignidad del pueblo mapuche, por ejemplo, no pasa por un reconocimiento constitucional. Creo que es un tema más de fondo y que tiene que ver con el respeto y la dignidad. Respeto por el Estado de Derecho y las leyes, que hoy no existe. Y respeto por la dignidad de todos los chilenos, para comprender las diferencias y encausarlas.

Dicho esto, ¿cuáles serían sus medidas para pacificar la Araucanía?

Cumplir y hacer cumplir la ley. Llevamos años sometidos a un régimen del terror que nadie se atreve a enfrentar. Se dice que se quiere evitar un ‘baño de sangre’, pero son decenas los chilenos que han muerto, que son saqueados y abusados por el terrorismo. Lo primero es hacer cumplir la ley de verdad.

Original de ABC, España

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