Y eso fue lo que le ocurrió al destacado conductor de Radio y TV Luis Ricardo Villarroel Rivera, reconocido por su programa “El Megáfono, la voz ciudadana”, quien a plena luz del día sufrió junto a un amigo, un violento asalto por parte de dos venezolanos en moto, quienes los asaltaron, golpearon y amenazaron a mano armada, mientras compartían en el Starbucks de Reñaca /Concón cuyos dependientes hicieron caso omiso a esta situación, o en palabras del propio afectado : “La gente de Starbucks no llamaron ni una ambulancia, no contactaron a un centro médico que está a 100 metros…… Starbucks nos dejó solos”. Así de crudo, así de real.

Cuando se habla de delincuencia y actos vandálicos, los noticieros nacionales suelen referirse  a lugares marginales de la región metropolitana o bien, a la mentada macro zona sur de la araucanía, y en el peor de los casos, a aislados portonazos en el sector oriente y más pudiente,-valga la redundancia poética-, de Santiago.

Pero cuando el hecho delictual ocurre en un café de alto prestigio, en una localidad aparentemente apacible y segura como es Reñaca, los medios de prensa, como siempre, hacen mutis por el foro. Esto bien lo sabe Luis Ricardo Villarroel Rivera, reconocido conductor de Radio y TV, con su programa “El megáfono, la voz ciudadana”, quien recibió un brutal asalto a plena luz del día mientras, con un amigo, compartía en el Starbucks de Reñaca/Concón, lo que él irónicamente llama “Un café con sangre”, por la impunidad y violencia del ataque, y por la consiguiente nula respuesta de la empresa y posterior indiferencia de carabineros de Chile.

Así lo relata el comunicador : “Eran las 18:30 hrs aproximadamente, cuando
dos venezolanos en moto, uno de ellos con mochila de repartidor delivery, quien portaba una 9mm., se baja apuntándome directamente a la cara y de manera violenta me quita mi cadena de oro, la cual no estaba a la vista, y luego golpea a mi amigo en la cabeza con tal fuerza que se la rompe con la culata de la pistola, para posteriormente arrancar rápidamente del lugar”

Un momento brutal y de mucha impotencia, donde el común de los mortales  piensa que será acogido y entendido, al menos, por la gente que trabaja en el lugar, pero no fue así, nadie del local activó un protocolo de seguridad, auxilió al amigo herido, ni menos atinó a llamar a una ambulancia. “Pudimos morir ahí y a nadie le importó”, remató Luis Ricardo Villarroel Rivera.

Pero cuando las cosas pueden ser peor, suelen ser peores, ya que ante la nula actitud de acompañamiento y responsabilidad de los encagados del local de Starbucks de Reñaca/Concón, se sumó una inesperada indiferencia de la autoridad policial. “La atención de carabineros fue pésima, no querían tomar el procedimiento, porque mi amigo se quería ir para su casa y la respuesta del sargento primero a cargo fue; “bueno, si él se quiere ir, no podemos hacer nada”. Cero empatía, cero asesoría, cero acogida, por lo que tuve que llamar a gente conocida, para presionar a la tenencia Reñaca y de esa manera, ordenaron realizar el procedimiento”. Relató el reconocido comunicador Chileno.

¿Y Starbucks?, Luis Ricardo Villarroel y su amigo, que pudieron morir en un hecho que ni siquiera dio para una linea en los medios, sigue en silencio, cargando más de sangre ese café amargo llamado delincuencia.