Tras el sorpresivo derrumbe de la estructura de parte de la fachada del conocido Bar Inglés de Valparaíso, ubicado en calle Cochrane, en pleno centro de la ciudad puerto, la municipalidad de la comuna alegó desconocer las circunstancias que llevaron al colapso de la estructura.

Si bien no se registraron personas heridas, el estruendo asustó a transeúntes y vecinos, quienes aseguraron que anteriormente habían advertido al municipio de que una situación así podía ocurrir por el mal estado de la infraestructura de más de 100 años de antigüedad, abandonada desde el término de funciones del bar, en 2017.

Según el jefe de Emergencias del municipio, Ezio Passadore, “la propiedad no estaba en ningún catastro de demolición”, y manifestó que el daño que se estaba produciendo “era al interior, por lo que no podía ser identificado ni evaluado”.

Asimismo, el funcionario estimó que “el derrumbe se debe a la falta de mantención. Las maderas y vigas están podridas producto de las termitas y el paso del tiempo”.

Passadore sostuvo que la municipalidad posee un informe con 15 inmuebles con riesgo de derrumbe que deben ser intervenidos “con urgencia”, aunque criticó que los recursos comprometidos por el Ministerio de Vivienda para dichos procedimientos no han llegado.

“Los recursos nunca llegaron por lo que las demoliciones han tenido que ser gestionadas a través de fondos municipales, los cuales son insuficientes”, acusó.

Finalmente, el funcionario comunal aseguró que el municipio se encargará de hacer labores de derrumbe del resto del edificio y el subsiguiente retiro de escombros, para luego hacer las cobranzas respectivas al dueño del inmueble.

Por otra parte, el académico de Ingeniería en Construcción de la Universidad de Valparaíso, Uriel Padilla, advirtió que habrán nuevos desplomes en Valparaíso debido al deterioro de edificios en la ciudad.

“Estas situaciones van a seguir ocurriendo, porque los daños a la estructura son las más graves situaciones que se pueden ocasionar, generando incluso colapsos completos”,
explicó Padilla, quien cuestionó el origen de la falla de los inmuebles en la comuna, muchos de ellos que datan desde hace décadas.

“El fenómeno es demasiado frecuente en Valparaíso y se agudiza en una máxima expresión cuando ocurren sismos, pero en este caso en particular se puede establecer que por el grado de daño que presentan los elementos constituyentes de su estructura, específicamente lo que es madera, que tiene un avanzado estado de deterioro, el derrumbe se puede calificar como inevitable”, explicó.

En ese sentido, Padilla concordó con Passadore, manifestando que el hecho “lleva a pensar y relacionar que los elementos interiores también deben estar en un estado de alto grado de deterioro. La situación implica difíciles y costosas reparaciones, particularmente en estos momentos, porque son inmuebles que están sin funcionamiento, sin generación de recursos económicos. Son situaciones que provocan trastornos a los propietarios, a los usuarios y peligro de la vida los transeúntes”.

Por tal motivo, también realizó la salvedad de que, sin la mantención adecuada, el fenómeno es susceptible de repetirse, especialmente en la zona cívica, donde abundan las edificaciones que datan desde hace muchos años.

“Mañana puede ocurrir otro y si se suma la condición de un elemento sísmico como el del 2010, podría ser de mayor calibre para la afectación de la ciudad y, en especial, de riesgo para los transeúntes que usan estas vías”, concluyó.

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